Ira. Desengaño. Amor. Jolgorio. Avaricia. Disgusto.
Todo aquello que haya frustrado tu equilibrio será considerado por ti como "bueno" o "malo" dependiendo de factores como el contexto de la acción o la educación que recibiste. Todo será almacenado en tu memoria, y paulatinamente olvidado o no dependiendo de la importancia que le diste. Todo tendrá una connotación sentimental o moral, pero pocas veces racional.
Propongo un modelo de conducta más estoico, mas reflexivo, intentar ser el dueño de tus sentimientos, de tu ánimo, de tu vida. Aprender a ser tu el que guie tu sentir, y no al revés. Primero piensa, luego rie. Primero piensa, luego llora. Primero piensa, luego grita.
No seas una rama que flota sin sentido, al compás de la corriente. No vivas con el fin último de obtener felicidad, ni redención, ni placer. Vive sintiendo el camino, no siguiendo el camino. Piensa en ti, pero no como excusa para el egoismo, sino para conocerte mejor, saber dominar el enfado o la pena.
No te escondas detrás de una sonrisa. No sonrías sin querer. Una mueca inconsciente es un estado que otros llamarán felicidad, pero que dura tan poco y la caida es tan grande que merece la pena la reflexión de si es un buen fin existencial o no.
Nunca seas un simple monedero. Que el dinero solo te preocupe cuando no se cubran tus necesidades básicas. Intenta salir de casa algún dia llevando sólo las llaves, en incluso si puedes evitarlo mejor. No necesitas estar siempre comunicado. Olvidate el movil cuando te apetezca.
Sé lo que quieras, no lo que los demás quieren que seas. Sé por ti, no por otros. Cualquier cosa que esté fuera de tu alcance no vale la pena. Piensalo. ¿Para qué ser famoso, o millonario, o gozar de prestigio o de admiración? Si llega, llegará.
Valora el camino, no la meta. Valora los errores tanto o mas que los aciertos. La perfección es denigrante.
La vergüenza es estúpida, al igual que estúpidos son los vergonzosos. Tienes un rol social mitad asignado mitad aceptado, y si escapas de el sentirás tan absurdo sentimiento. Plantéate el por qué de tales situaciones.
Que no te importe las opiniones de los demás. El miedo al "que dirán" solo te limita, no te aporta nada. Tienes tus motivos para hacer, actuar y vivir; y si se comenta o es motivo de crítica o burla, nunca debería ser un contra.
Cualquier relfexión derivada de acciones o pensamientos a causa de estos principios será escrito como corolario o nuevo planteamiento.
Me reservo el derecho a errar, recaer y a contradecirme sin querer o si me viene en gana.
martes, 1 de diciembre de 2009
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